Cuentan que el Mulah Nasrudín un día convocó a la plaza del pueblo a "todos quienes les interesase conocer la Verdad Revelada para acceder al Paraíso". La noticia se regó como pólvora y eso que aún no existía CNN...
El día de la esperada convocatoria, Nasrudín consiguió abrirse paso entre la multitudinaria asistencia que rebosaba la plaza. Como pudo, ayudándose de dos parroquianos, logró hacerse ver de los demás y pidió atención. Luego preguntó :
- Hay entre vosotros alguno que conozca la Verdad Revelada para acceder al Paraíso?
Como sólo hubiese silencio como respuesta, el Mulah agregó :
- Entonces permaneced atentos, que si encuentro a tal hombre, os lo avisaré de inmediato.
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Como lo puedes apreciar, el cuento va dirigido a todos los dueños de la verdad (me incluyo porque a veces, torpe e ingenuamente, me comporto como tal) que buscamos la perfección en esta existencia, -a veces rayando en lo excéntrico y obsesivo, echándole a la búsqueda bola de cristal, probabilidad, modelos estadísticos, estimativos probabilísticos y todo eso- cuando ésta no obedece a fórmulas matemáticas y no se encuentra a la vuelta de la esquina.
Lo que quizás valga para hallar la dichosa perfección, o lo que más se le parezca, es exhibir una actitud directa, positiva, abierta, con sana y diáfana intención y tesón para perseguirla. Ojalá trabajemos todos los días en mejorar nuestra actitud, siendo transparentes, constructivos, sembrando bellas flores en el camino, cordialidad, positivismo, buen ambiente, con la certeza de que seguramente recogeremos sus frutos.
Por el contrario, si sembramos vientos, lo más probable es que cosechemos tempestades.
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Oscar Ayala
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